Después de cosechar varios aterrizajes fallidos, la nave Starship de SpaceX consiguió tocar por fin suelo con éxito. Lamentablemente, la historia volvió a repetirse, y el último prototipo de los californianos acabó en llamas como sus predecesores.

El objetivo del SN10 era alcanzar una altitud de unos 10 kilómetros —la misma misión con la que debían cumplir el SN8 y el SN9— para luego poder poner en práctica un aterrizaje vertical.

Pero cuando todos los ingenieros de SpaceX estaban ya cantando victoria después de que el cohete aterrizase con éxito en las instalaciones de la compañía en Boca Chica, Texas, todo se torció, y la nave acabó estallando en una enorme bola de fuego. Aquí tienes un vídeo del momento:

Está previsto que la nave realice un vuelo tripulado alrededor de la Luna en 2023 y que eventualmente pueda llevar los primeros humanos a la superficie de Marte.

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