El primer intento de producir vino en Japón duró apenas cinco años. En 1627, al señor del clan samurái Hosokawa, que gobernaba el dominio Kokura (la actual prefectura de Fukuoka) se le ocurrió la idea de comenzar a elaborar la bebida, probablemente influenciado por los europeos que habían llegado al país del sol naciente en la segunda mitad del siglo XVI.

La vasallos de Tadatoshi Hosokawa, que ya tenían experiencia en diversas costumbres y tecnologías occidentales, desde alimentos hasta relojes, usaron soja negra y uvas silvestres para la fabricación del licor, cuya finalidad era medicinal. Así lo explica un documento del periodo Edo (1603-1868) que acaba de ser descubierto por los investigadores de la Universidad de Kumamoto y que se ha convertido en la prueba más antigua conocida de la producción de vino japonesa.

Los historiadores creían que su elaboración en Japón comenzó en la década de 1870

Hasta ahora, los historiadores creían que su elaboración a gran escala en territorio japonés comenzó en la década de 1870. Pero el texto hallado la Biblioteca Eisei Bunko, que está fechado en septiembre de 1632, revela un pedido para hacer un lote extra de la bebida.

El encargado de su elaboración fue Taroemon Ueda. Fue él personalmente quien informó “a la oficina del magistrado que recibió una orden del señor para recolectar uvas silvestres y traerlas para la producción de vino”, dice el registro. Aunque el documento no indica cuándo se completó el lote, otros textos señalan que Taroemon generalmente tardaba unos 10 días en terminar de hacer el brebaje, por lo que los historiadores creen que el pedido probablemente se terminó a mediados de octubre de 1632 a más tardar.

GRAF4929. KATSUNUMA (JAPÓN), 11/12/2018.- Los productores de vino en Japón quieren popularizar en todo el mundo la delicada variedad Koshu como el complemento ideal para la cocina nipona. La mayoría del vino Koshu tiene origen en la localidad de Katsunuma, al oeste de Tokio, donde la mayoría de la población se dedica a la producción vinícola y al cultivo de la uva. Uno de los últimos racimos que quedan en los viñedos de Katsunuma, tras la recolección de la uva que finalizó en octubre. EFE/Nora Olivé
El Koshu es una de las actuales variedades de vino de Japón  EFE

Ese mismo año, sin embargo, el clan Hosokawa abandonó totalmente la fabricación, unas semanas antes de que el shogunato les ordenara, el 18 de enero de 1633, trasladarse desde Kokura, donde se elaboraba todo el vino, hasta el dominio de Higo (que actualmente se sitúa en la prefectura de Kumamoto). Pero no fue este el único motivo para cesar su actividad.

Los especialistas creen que el líquido estaba muy estrechamente relacionado con el cristianismo, una religión que fue prohibida y duramente reprimida en Japón en el período Edo. Ya instalado en Higo, el clan Hosokawa estuvo en primera línea de la represión cristiana que acabó con la “revuelta de Shimabara-Amakusa” en 1637.

Campesinos cristianos

El clan Hosokawa ayudó a acabar con la “revuelta de Shimabara-Amakusa”

Esa rebelión, una de las más importantes que tuvieron lugar durante el shogunato Tokugawa (o Edo), fue un levantamiento armado de campesinos, principalmente católicos, durante la persecución de los cristianos llamada Kirishitan. Los impuestos excesivos que tenían que pagar y los estragos de la hambruna hicieron que se sublevaran contra los señores feudales.

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