Esta criatura no es tan extraña como parece, aunque parece una serpiente o un gusano en realidad se trata de un anfibio que habita el suelo, y que se halla en los trópicos de todo el mundo.

Los gimnofiones o Gymnophiona, conocidos como cecilias son anfibios grandes sin patas, similares a gusanos. Puesto que pasan la mayor parte de su tiempo debajo del suelo del bosque, son poco conocidos.

Para ver uno, se tiene que excavar con mucho cuidado para no partir a la criatura en dos. Suelen medir hasta un metro y medio.

Un biólogo de Brasil cuenta que a veces se le han resbalado de la mano, pues segrega una sustancia gelatinosa de su piel.

La mordedura venenosa

En un nuevo descubrimiento publicado en iScience, se llegó a la conclusión de que las bocas de las cecilias tienen pequeñas glándulas con líquido en la mandíbula superior e inferior. Es decir tienen las cecilias tienen una mordedura venenosa.

De modo que esta es una herramienta que usan para atacar a su presas, pues sin patas, al igual que las serpientes, solo pueden confiar en sus cabezas. Activan las glándulas de la boca cuando muerden a sus presas, entre las que están las ranas, lombrices y lagartijas.

¿Qué le pasa a un humano si llega a morderlo?

Aún no se sabe qué tan venenoso es, pero la siguiente anécdota nos puede dar una respuesta a la pregunta.

Hace unos años, mientras Marta Antoniazzi, coautora del estudio visitaba un laboratorio en Londres, tomó una pequeña cecilia que le hundió los dientes en su mano. Ella cuenta que le dolió mucho y que la herida tardó en cerrarse.

No se sabe qué tan venenosos son o tóxicos, incluso para las presas. Falta mucho por descubrir de estas increíbles criaturas.

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