No cabe duda de que las restricciones derivadas de la Pandemia de Covid-19 están siendo terribles para muchos pequeños negocios, pero la crisis se está cebando con especial crueldad con los salones de máquinas recreativas de Japón.

Ahora mismo, Japón se encuentra bajo un estado de emergencia que básicamente consiste en que los negocios de odio nocturno deben cerrar a horas muy tempranas o enfrentarse a multas si no lo hacen. El problema es que no todos los negocios tienen el mismo tratpo. En AFP News explican que los bares y restaurantes disfrutan de una compensación del gobierno para paliar las pérdidas económicas. Los salones arcade, sin embargo no tienen este beneficio.

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“Normalmente las horas más rentables del día llegaban a partir de las seis de la tarde”, comenta Yasushi Fukamachi, gerente del legendario Tokyu Arcade Mikado. “Ahora tenemos que cerrar a ls ocho, lo que significa que perdemos la mayor parte de esas horas pico. “El gobierno no está haciendo nada para ayudarnos en esta situación desesperada”, añade el empresario. “Nuestros ingresos se han reducido en más de la mitad. Es horrible”.

El año pasado ya echaron la persiana varios de los salones arcade más conocidos. Hasta Sega, una de las compañías con más peso en este sector, vendió el 85% de su negocio de salones arcade el pasado mes de noviembre.

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Muchos de estos negocios dependen del turismo, y los visitantes tienen prohibida la entrada al país debido a la Covid-19. Otros salones arcade como el propio Mikado cuentan con una ferviente comunidad local de clientes habituales, pero la pandemia también ha reducido sus visitas al local. Recientemente Mikado instaló barreras físicas entre sus máquinas y desinfecta a diario los controles para lidiar con el riesgo de infección, pero las medidas no están teniendo todo el efecto que querrían.

“Los clientes están tardando en volver”, se quejaba Fukamachi en las semanas posteriores al decreto del primer estado de emergencia a comienzos del año pasado. Solo a finales de 2020 la afluencia al salón recuperó más o menos la normalidad, con unos ingresos que llegaban al 90% de lo normal antes del coronavirus.

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Incluso antes de la pandemia, el negocio de los arcades en Japón ya se estaba resintiendo. En 1989, por citar una cifra del pasado glorioso, había 22.000 salones de máquinas recreativas. Para 2019, el número había caído a 4.000. No cabe duda de que la pandemia acelerará aún más esta caída.

“El hecho de que haya salones arcade cerrando uno tras otro da una idea de la gravedad de la situación”, comenta Morihiro Shigihara, periodista y ex-gerente de uno de estos negocios.

Fukamachi ha estado haciendo streaming de sus máquinas recreativas para sus seguidores como una forma de lograr ingresos suplementarios por publicidad. También ha logrado tener éxito en una campaña de crowdfunding. El empresario cree que su salón arcade sobrevivirá porque “es un poco como las cucarachas”, pero advierte de que los que sigan con el mismo modelo de negocio van a sufrir mucho la crisis.

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