El descenso de la población de abejas en las zonas agrícolas está reduciendo la oferta de algunos cultivos alimentarios, según ha descubierto un nuevo estudio realizado en los Estados Unidos.

Este no es un tema baladí, ya que esta disminución de polinizadores puede tener graves consecuencias para la seguridad alimentaria mundial en un futuro cercano.

Las especies de abejas silvestres, como los abejorros, están sufriendo la pérdida de su hábitat de floración a causa del uso de plaguicidas tóxicos y, cada vez más, de la crisis climática. Al mismo tiempo, estos insectos están siendo atacados por diversas enfermedades lo que ha reducido su población.

El 75% de los cultivos, amenazados

Esto hace temer que las tres cuartas partes de los cultivos alimentarios del mundo que dependen de los polinizadores puedan tambalearse por falta de abejas.

«Las tendencias que estamos viendo ahora nos están creando problemas de seguridad alimentaria»

Esta nueva investigación, publicada en la revista científica ‘Proceedings of the Royal Society B‘ y llevada a cabo por un equipo internacional de científicos, parece confirmar algunos de estos temores.

Los investigadores estudiaron un total de 131 campos de cultivo para determinar la actividad de las abejas y la abundancia de las cosechas. «Los cultivos que tenían más abejas obtuvieron una producción significativamente mayor«, explica Rachael Winfree, ecologista y experta en polinización de la Universidad de Rutgers (Estados Unidos), a The Guardian. «Me sorprendió».

Los investigadores encontraron que las abejas nativas silvestres contribuyeron una porción sorprendentemente grande de la polinización a pesar de operar en zonas de cultivo intensivo, en gran parte desprovistas de la vegetación que las sustenta.

De siete cultivos estudiados en trece estados de Estados Unidos, cinco mostraron evidencia de que la falta de abejas estaba limitando la cantidad de alimento que se podía cultivar, afectando principalmente a manzanas, arándanos y cerezas.

Múltiples enemigos

Las abejas silvestres suelen ser polinizadoras más eficaces que las abejas domésticas, pero las investigaciones han demostrado que varias especies están en fuerte declive. El abejorro de parche oxidado, por ejemplo, fue la primera abeja que se incluyó en la lista de especies amenazadas de los Estados Unidos en 2017, después de haber sufrido una caída en su población del 87%.

Los alimentos básicos como el arroz, el trigo y el maíz no se verán afectados, ya que son polinizados por el viento

Los Estados Unidos están a la vanguardia de las tendencias agrícolas, algo que se están reproduciendo en otras partes del mundo. A medida que la agricultura se hace más intensiva para producir mayores volúmenes con el fin de alimentar a una población mundial cada vez mayor, estrategias como el aplanamiento de los prados de flores silvestres, la pulverización de grandes cantidades de insecticida y la plantación de campos de monocultivos están perjudicando a las poblaciones de abejas, cruciales para la polinización de los cultivos.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la cantidad de producción de cultivos que depende de insectos y otros polinizadores ha aumentado un 300% en los últimos 50 años. Las deficiencias en la polinización podrían hacer que ciertas frutas y verduras se volvieran más raras y más caras, lo que provocaría déficits nutricionales en las dietas. Sin embargo, los alimentos básicos como el arroz, el trigo y el maíz no se verán afectados, ya que son polinizados por el viento.

«Las colonias de abejas son más débiles que antes y las abejas salvajes están disminuyendo, probablemente en gran medida», dijo Winfree. «La agricultura es cada vez más intensiva y hay menos abejas, por lo que en algún momento la polinización se verá limitada. Incluso si las abejas estuvieran sanas, es arriesgado depender tanto de una sola especie de abeja. Es previsible que los parásitos se dirijan a la única especie que tenemos en estos campos de monocultivo».

«Está sucediendo ahora mismo»

En el documento se recomienda que los agricultores comprendan mejor la cantidad óptima de polinización necesaria para aumentar el rendimiento de los cultivos, y que examinen si el nivel de plaguicida y fertilizante que se aplica a los campos es apropiado.

«Las tendencias que estamos viendo ahora nos están creando problemas de seguridad alimentaria«, concluye Winfree. «Todavía no estamos en una crisis completa, pero las tendencias no van en la dirección correcta. Nuestro estudio muestra que esto no es un problema que ocurrirá dentro de 10 o 20 años: está sucediendo ahora mismo».

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