El japonés Shigetaka Kurita es el responsable de crear el primer emoji de la historia allá por 1999; ni más ni menos que una dosis minúscula de información, pero con una enorme cantidad de significado.

No sería hasta la década de 2010 cuando estos emojis se convertirían en prácticamente personajes de un nuevo lenguaje cuyos predecesores, los emoticonos o smileys, solo se utilizaban de forma más bien esporádica mediante signos de puntuación que intentaban mostrar expresiones faciales humanas. Lo curioso es que esta forma de expresión nacería de la dificultad para distinguir entre bromas y publicaciones serias en un tablero digital de mensajes de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburg, Pensilvania (EE. UU.).

Como curiosidad, cuando el profesor Scott Fahlman se decidió a introducir símbolos como 🙂 y 🙁 a los mensajes, para clarificar su tono, añadía una nota que especificaba a los lectores que los “leyeran de lado”. No tardó en volverse tendencia por toda la universidad y, pronto los emoticonos comenzaron a tener un significado más evidente: satisfacción y disgusto. En cuestión de meses, los estudiantes de Carnegie Mellon idearon sus propios emoticonos creativos para expresar una gama más amplia de emociones. Poco después, comenzaron a extenderse por la red Internet.

Avanzamos en el tiempo y tras una breve evolución con los kaomoji en 1986, llegaría el japonés Shigetaka Kurita para poner su sello. En 1999, este diseñador de interfaz, se propuso crear una mejor forma de transmitir un significado complejo sobre el texto. Inspirándose en las señales de tráfico locales y en los kanjis, (los sinogramas del japonés) creó la primera colección de 176 emojis para una popular plataforma de Internet japonesa que opera bajo el operador móvil NTT DoCoMo. Después de presenciar el éxito de los emojis en DoCoMo, otros operadores móviles japoneses diseñaron su propio conjunto de emojis. Sin embargo, los emojis de cada operador eran propietarios, por lo que no había compatibilidad entre operadores (algo que creó bastante desorden en este aspecto porque muchos recibían mensajes de texto con huecos vacíos); un obstáculo que, posteriormente, sería resuelto.

Internet se había convertido en una influencia dominante, el uso del correo electrónico estaba creciendo exponencialmente y el teléfono móvil se había convertido en un elemento indispensable.Y el emoji demostró satisfacer las necesidades de la creciente industria de la telefonía móvil de forma tan idónea que todos querían ser partícipes.


Finalmente, una compañía norteamericana intervino y comenzó a usar puntos de código, asegurándose de esta forma de que, aunque utilizáramos diferentes dispositivos, todos veríamos el mismo emoji. Actualmente, el Consorcio Unicode es el organismo responsable de los puntos de código, y más o menos de todo lo relativo a los emojis en general.


Lejos de ser una moda pasajera, el emoji ha sido y es parte del léxico digital desde que esto existe como tal. Su ascenso a la fama ha sido gradual y constante y sus raíces ya hemos visto que se remontan a hace cientos de años.

Una curiosidad: la palabra “emoji” proviene de los términos japoneses “e” (imagen) y “moji” (carácter).

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