El mercado de bebidas energéticas está en auge y el número de marcas de bebidas energéticas no deja de crecer, a pesar de que todas ellas comparten la mayoría de los ingredientes, o prácticamente los mismos. Su consumo sigue siendo elevado, incluso en las versiones «light» o sin azúcar. Sin embargo, no todo el mundo es consciente de las consecuencias que pueden tener para el organismo humano promedio.

La realidad es que la principal fuente de energía de las bebidas energéticas es, en realidad, la cafeína. Aquellas marcas que usan formatos de 500 mililitros llegan a contener alrededor de 160 miligramos de cafeína por lata, mientras que las que usan formatos de 200-250 mililitros suelen contener alrededor de 80 miligramos de cafeína. Para hacernos una idea, una taza de café americano de unos 200 mililitros suele tener entre 80 y 100 miligramos de cafeína. En España y otros países occidentales un café solo, de apenas 100 mililitros, puede esconder la misma cantidad de cafeína en un formato más concentrado.

En algunos individuos, un exceso de cafeína podría dar lugar a una deshidratación leve por su potencial efecto diurético. Sin embargo, algunos estudios sugieren que no es un efecto observado en la mayoría de las personas que consumen café.

Actualmente la recomendación general es no exceder los 400 miligramos de café, o 4 cafés solos en un día, pero cabe destacar que la ley no siempre obliga a los fabricantes de bebidas energéticas que puntualicen cuanta cafeína contienen sus productos.

Bebidas energéticas y frecuencia cardíaca

Por su parte, la cafeína también ha demostrado aumentar el riesgo de sufrir taquicardias, e incluso puede provocar casos de hipertensión, según algunos trabajos recientes. Aunque, como siempre, estos casos suelen darse cuando se exceden las dosis.

Así lo sugirió un estudio del pasado año 2019 publicado en el Journal of The American Heart Association, en el cual se demostró que el consumo de alrededor de un litro de bebida energética en menos de una hora daría lugar a un aumento del riesgo de sufrir eventos cardíacos, incluso entre adolescentes sanos. Y dicho riesgo sería todavía mayor entre aquellas personas con afecciones cardíacas previas. Otro estudio, publicado en el Canadian Journal of Cardiology en 2015, también sugirió que el abuso de bebidas energéticas entre adolescentes causaría un mayor riesgo de eventos cardíacos como arritmias o alteraciones del ritmo cardíaco, incluso entre adolescentes sanos, aumentando el riesgo entre jóvenes deportistas.

Bebidas energéticas y salud dental

Las bebidas energéticas, además del exceso de azúcar sobradamente conocido, también contienen ácido cítrico, una molécula altamente corrosiva para los dientes. Y esta, junto al azúcar, da lugar a una auténtica bomba en cuanto a destrucción de esmalte dental se refiere. Tras dicho deterioro, aumenta la sensibilidad dental y el riesgo de sufrir manchas. Y, una vez más, no se suele indicar la cantidad de ácido cítrico de cada bebida en la etiqueta.

Bebidas energéticas y falta real de energía

La realidad es que, en el fondo, ningún ingrediente de las bebidas energéticas da energía. Ni la taurina, ni la L-carnitina ni el ginseng dan el «impulso energético» buscado en su consumo.

Tanto la taurina como la L-carnitina son aminoácidos con funciones en el metabolismo energético, y que se encuentran de forma natural en el organismo humano. Pero consumidos de forma artificial no han demostrado en ningún momento aumentar la energía global. Así mismo, la glucuronolactona, que supuestamente aumentaría la energía por sus funciones en el metabolismo energético, tampoco ha demostrado jamás tales beneficios.

Con gran probabilidad el «aumento de energía» percibido proviene del enorme nivel de azúcar que contienen estas bebidas, pero suele tener un efecto rápido y de corta duración. Por contra, sus efectos adversos a largo plazo contraindicarían el consumo de cualquier bebida energética, pues en los envases de 500 ml hay hasta 75 g de azúcar, triplicando las recomendaciones actuales de la OMS que sugiere no exceder los 25 g de azúcares añadidos consumidos en un solo día.

Bebidas energéticas, dolor de cabeza y cambios de humor

Para finalizar, el guaraná, a pesar de su origen natural, puede llegar a ser problemático. De hecho, la planta de guaraná posee un alto contenido de cafeína, y se sabe que funciona como estimulante del sistema nervioso central, dando una sensación de aumento de energía y claridad mental. Sin embargo, también da lugar a efectos secundarios similares o incluso exacerbados respecto al consumo de cafeína: dolor de cabeza, insomnio, nerviosismo y cambios de humor.

Como sucede con otros ingredientes de estas bebidas, no es obligatorio explicar la cantidad de este ingrediente en su etiquetado, por lo que no es posible saber qué cantidad real de cafeína se está consumiendo entre la mezcla de la cafeína real objetivada en las etiquetas y la adicional que contiene el guaraná.

La FDA ya ha avisado en alguna ocasión que un consumo rápido de 1.200 mg de cafeína o más puede dar lugar a convulsiones, e incluso puede ser una situación potencialmente letal. Esto no solo afectaría a las bebidas energéticas, sino a cualquier bebida o suplemento basados en cafeína pura que suelen encontrarse fácilmente en herboristerías o por Internet. 

De nuevo, el consejo de las organizaciones nacionales e internacionales es no sobrepasar los límites seguros de 300-400 mg de cafeína diarios, reduciéndolos incluso más en el caso de los individuos más sensibles a esta sustancia.

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