1. Aguacate relleno

 Es sencillo. Primero que nada lo vacías y picas bien la carne que has sacado. Ahora lo mezclas con ingredientes que te gusten y que sepas que vas a tolerar bien por la noche. Por ejemplo, un poco de maíz dulce, lechuga, queso fresco, cilantro y un chorlito de aceite de oliva virgen extra. A lo mejor te parece poco pero una vez que empieces a comer, verás como te sacia.

2. Rollitos de lechuga

Fácil. Coges los tallos que sean más blanditos y los usas como si fueran un pollito chino. Dentro puedes poner cosas que tengas por la nevera. Por ejemplo pechuga de pollo o pavo, queso fresco, brócoli, brotes o hasta zanahoria rallada. Incluso lo puedes rellenar con más lechuga troceada bien finita. La idea es que no le añadas salsas por aquello de hacerlo ligero, pero el chorrito de aceite, no le va nada mal.


3. Bol de frutas

Aprovecha la fruta fresca que tienes en la nevera para darle salida. En lugar de comerte una simple manzana, prueba a hacerte un bol bien presentado en el que mezcles varias frutas que te gusten. Por ejemplo, manzana, sandía, melocotón, uvas… Para aliñar puedes usar un yogur natural (mejor si es desanatado), y semillas o sésamo.

4. Tostadas de hummus

Suave, sano y además un gustazo para el paladar. Podéis hacer un delicioso hummus (como os explicaba en esta receta), y untar con él algunas tostadas de pan integral. Si es casero mejor que mejor, pero tampoco nos vamos a poner tan exigentes.

5. Crostinis

Busca ese pan que ha quedado en la bolsa y córtalo en rodajas. Ahora échale un chorrito de aceite y ponlo en el horno a dorar un poco. Para el relleno usaremos queso de untar, un poco de atún de lata, un poco de tomate, queso rallado del que tengas y algunas nueces para decorar. ¡No necesitas más para darte un homenaje que le sentará bien a tu estómago!

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